Retos de los directivos en la pospandemia y las adecuaciones a los cambios Tecnológicos.

La primera tentación que se debe superar es el facilismo de reducir costos despidiendo personal.

En mis conversaciones con empresarios de varios rubros y de distintos niveles me va quedando claro que los desafíos a los que tienen que hacer frente son de índole ético. Tienen una responsabilidad muy grande en el contexto actual y grandes retos que afrontar; a continuación, comentaré alguno de los principales desafíos:

El primero es reinventarse. Los modelos de negocio y los proyectos empresariales tienen que ser reestructurados de acuerdo con la situación actual. Si bien no podemos detenernos a detallar todos los diseños de los modelos de negocios, hay un común denominador: por una parte, está la incorporación de las nuevas tecnologías, de la cual trataremos después; y, por otra, la necesidad de subrayar la relevancia de los equipos humanos.

Por eso, la primera tentación que se debe superar es el facilismo de reducir costos despidiendo personal porque si algo se necesita para hacer frente a lo que viene es un equipo idóneo, bien preparado y suficientemente motivado. Es probable que se tenga que prescindir de algunos; pero no sin haber hecho antes una cuidadosa evaluación para no desprenderse justamente de quienes se necesita para sacar adelante la empresa.

El segundo desafío es desburocratizar todo lo que se pueda. En situaciones de emergencia el modelo plano de organización es el más adecuado, ya que las decisiones se toman en equipo. Esta es la mejor reducción de costos: ver qué áreas sobran, si se están duplicando funciones o si se pueden integrar en una sola área. Es lo que hace más ágil el funcionamiento de la empresa o institución. Aligerar no es solo la no acumulación en la puerta de entrada (aprovisionamiento) ni en la puerta de salida (grandes stocks), es también coordinar de manera más directa. Obviamente, para esto se requiere de grandes directivos.

También es importante hacer una evaluación al máximo. En la situación actual no basta evaluar a los directivos en 180 grados, ni siquiera en 360 grados, sino de manera más profunda y amplia, ya que se precisa de directivos a prueba de fuego. Por ello, las empresas tienen que identificar su talento directivo, que no se reduce a ver quién ordena y manda. Si no se identifica este recurso en la propia empresa, es cuestión de tiempo que lo identifiquen los head hunters, ya que el riesgo de la alta rotación de talentos será mayor en la pospandemia.

Otro factor es incrementar el capital intelectual y ético de la empresa. Solo así, creciendo en vitalidad, se podrá hacer frente a la crisis. El gran recurso humano es la inteligencia, pero hay que formarla no solo en su dimensión científico-técnica, sino en su dimensión práctico-ética, en la que la razón práctica va unida a la voluntad, la cual crece y se vigoriza queriendo bienes de muy alto nivel como las personas. Por este motivo, elevar las motivaciones de los trabajadores es una tarea principal del directivo, ya que con trabajadores individualistas es muy difícil descubrir las reales necesidades de los demás –como las de los clientes– ni ponerse a su servicio.

Como quinto punto quiero señalar la importancia de sacar provecho de la informática y de las nuevas tecnologías. Además, deben aprovechar los potenciales financieros y los de mercado; la clave (que es transversal a todos ellos) es respetar su índole de medios y no de fines. Es decir, –por ejemplo– que si bien se puede llegar al mercado por la vía de oferta mediante catálogo online, no puede suplir con ello el trato personalizado que la venta va a requerir.

De manera semejante, ver como medio al capital financiero, no como fin, para usarlo en promover mayor trabajo y de mejor calidad, incluyendo a los trabajadores integralmente; invertir en ellos igual que se los acoge en el trabajo en equipo, en sus aportes, en sus iniciativas, etcétera; es decir, se trata de un marco más inclusivo dentro del cual está también el uso del dinero.

Finalmente, es necesario consolidar la institución familiar y el papel de la mujer. La empresa debe ayudar a la familia, que no es solo una unidad económica en la que se favorece a sus integrantes con la ayuda mutua, sino que es la que acoge al ser humano en momentos de gran amenaza debido a los vínculos tan fuertes que los une. En este sentido, es mejor fomentar un “feminismo inclusivo, colaborativo e innovador” respecto del varón y que los lleve, en lugar de enfrentarse, a colaborar para juntos salir adelante en estos tiempos tan demandantes.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.

Redactado por : Genara Castillo Córdova Docente de la Universidad de Piura

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